NICKY HAYDEN “La balada del último cowboy”

A veces todo se vuelve tan rutinario que apenas le prestamos atención. Incluso a las tragedias. Pero cuando una nos toca de cerca, el corazón se nos rompe

Texto: Juan Pedro de la Torre

Uno de los decesos más recientes que han impactado al motociclismo de velocidad es el de Nicky Hayden. Salió a hacer bicicleta, como tantas veces, pero tuvo un accidente. Desde que se conoció la noticia, la tarde del 17 de mayo de 2017, el “paddock” de MotoGP, que empezaba a llenarse con sus habituales habitantes en Le Mans, quedó en estado de “shock”. Las noticias que llegaban desde Italia pasaron de inquietantes a terribles, prácticamente irreversibles, pero todos se aferraban a la esperanza, a la fuerza vital de Nicky, un verdadero luchador.

Tristemente, el 22 de mayo de 2017 después del GP en Le Mans, Hayden falleció. Humilde como era, parece que ni siquiera en esos momentos quiso robar protagonismo a los ganadores de las carreras y aguantó 24 horas antes de abandonarnos. Nicky fue un piloto que caló muy hondo en el “paddock”. A su indudable talento hay que sumarle una calidad humana extraordinaria. Por eso su pérdida nos ha dejado a todos completamente devastados.

EL ÚLTIMO COWBOY

Nicky Hayden fue el último piloto norteamericano que logró el Mundial de MotoGP. Lo consiguió en 2006, en una temporada intensa, y con un desenlace de película. En la penúltima carrera del año un error de Dani Pedrosa, su compañero, le llevó al suelo, dejando en manos de Valentino Rossi el liderato del Mundial a falta del Gran Premio de Valencia. Entonces, se daba por segura la coronación de Rossi, pero Hayden no se rindió. Salió a pelear por el podio, Rossi se cayó y terminó 13º. Nicky fue tercero, firmando el título mundial velocidad.

Hayden heredó su estilo de pilotaje del “dirt track”, y eso le permitía enlazar directamente con la más auténtica tradición motociclista norteamericana. Los mitos “yankees” del pasado se iniciaron todos en el “dirt track”. Hayden siempre sintió una vinculación especial con los óvalos de tierra, donde empezó a competir muy joven, siguiendo los pasos de su padre Earl y su hermano mayor Tommy. Cuando se interesó por la velocidad, siendo aún muy niño, se cruzó en su camino Wayne Rainey. El ex campeón de 500 montó un pequeño equipo tras volver a los circuitos después del accidente que le dejó en silla de ruedas, y sus pilotos fueron los Hayden: Tommy Lee y Nicky. Su primera carrera de Nicky fuera de Estados Unidos fue en el Open Ducados del Jarama (España), en 1994. Corriendo frente a pilotos mucho más experimentados que él, y se clasificó 18º con su poco competitiva Yamaha TZ125.

Nicky tenía decidido seguir en la velocidad, pero nunca dejó de lado el “dirt track”, sus auténticas raíces. Se hizo profesional a los 16 años, y en 1998, con sólo 17, realizó su primera temporada completa en el AMA SBK. Un año después, ganó el título norteamericano de Supersport batiendo a su hermano Tommy, y fue subcampeón de la Fórmula Xtreme. Siguió participando en el AMA Grand National, un campeonato en el que se combinan carreras de velocidad, “dirt track” en circuitos de diferente distancia, y los denominados TT, óvalos de tierra con saltos. Aquello era la esencia del motociclismo norteamericano.

El Mundial de MotoGP

Hayden fichó por Honda America y en 2002 logró el campeonato AMA SBK. Tenía sólo 21 años y se convirtió así en el campeón más joven de la historia. Honda America persuadió a HRC para que lo llevara al Mundial de MotoGP, y así lo hizo en 2003, estrenándose en el campeonato como compañero de Valentino Rossi en el Repsol Honda. El primer año sumó varios podios y acabó quinto. Tras una difícil temporada 2004, en 2005 logró su primera victoria en Laguna Seca, en el regreso del circuito californiano al Mundial tras once años fuera de los Grandes Premios. Y en 2006 se consagró, coronándose campeón.

Se mantuvo en Honda hasta 2009, año en el que fichó por el equipo oficial de Ducati. Empezaron los tiempos difíciles, sin victorias, apenas con algunos podios, pero eso no cambió su carácter, abierto y afable, siempre de buen humor, siempre prodigando detalles con todos los que conocía, recordando nombres, haciéndose querer. En 2014 se bajó definitivamente de una moto oficial para con las Honda privadas del Team Aspar, un material que limitaba claramente sus aspiraciones. Nunca se quejó. Cuando anunció su salida de MotoGP, se le nombró Leyenda de MotoGP. Aún no había colgado las botas.

Recaló en el Mundial de SBK, y aunque la Honda CBR1000RR no era la moto más competitiva de la categoría, en 2016 sumó una victoria y varios podios, y acabó quinto. Buen estreno. Incluso tuvo la oportunidad de correr un par de Grandes Premios como sustituto del lesionado Jack Miller. La temporada 2017 siguió en SBK, en condiciones aún más complicadas. Su última carrera fue en Imola, con sabor agridulce. Se quedó unos días en Italia, a entrenar en la zona de Rimini. La mañana de su accidente estuvo montando en bici con Kevin Schwantz.Después, Nicky siguió su camino. Tristemente, no regresó. Te echamos de menos, Nicky.

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